En el pasado quedaron los tiempos donde se pensaba que los insectos eran seres robóticos que se limitaban sólo a comer y reproducirse. Hoy día, en cambio, los científicos observan con atención cómo utilizan su inteligencia a pesar de contar con cerebros diminutos.
«Quizás no sean genios universales como los artistas, pero son brillantes en sus campos», dice en una entrevista publicada en DW.com la bióloga e investigadora de la Universidad de Michigan Elizabeth Tibbetts, quien está abocada al estudio del aprendizaje y capacidad de comprensión especialmente de avispas, abejorros y abejas.
Para ella, se trata de animales en miniatura capaces de aprender, almacenar en sus cerebros imágenes, formas, colores y experiencias.
Durante mucho tiempo se creyó ampliamente que el comportamiento inteligente de los insectos era innecesario porque la mayoría de ellos sólo viven un promedio de unas pocas semanas. Las crías de tijereta con una esperanza de vida de alrededor de un año al parecer aprenden de sus madres el cuidado adecuado de su cría.
Lo que es aún más sorprendente es que los insectos de una camada pueden incluso expresar diferentes rasgos de personalidad. En el caso de los escarabajos de las hojas del rábano picante, por ejemplo, algunos son más valientes que sus congéneres.
Sobre los véspidos, Elizabeth Tibbetts asegura que «son tan maliciosos como los protagonistas de la serie Juego de Tronos”. Lo anterior, porque las invetigaciones han logrado determinar que son capaces de tramar intrigas, traicionar a sus compañeros y librar combates a muerte por el rol de reina.
El hecho de que el mundo de los insectos sea más complejo de lo que se suponía evidentemente obedece a una razón: la diversidad de individuos contribuye a una mejor adaptación a los cambios ambientales. Una ventaja evolutiva para la supervivencia de la especie.